
Desde que a las cabezas pensantes de Microsoft se les ocurrió dejar de lado Windows XP -lejos el mejor sistema operativo que han lanzado-, la compañía no ha dado pie con cabeza. Las críticas para Windows 7 fueron descarnadas y los tiempos no están para repetir la mala experiencia.
Ahora, con Windows 8, Microsoft intenta ofrecer a los consumidores un producto “híbrido” en palabras de los especialistas; uno capaz de ser utilizado en ordenadores y en tablets. La idea es adaptarse a los nuevos tiempos, lo que implica desarrollar tecnología que funcione bien en la mayor cantidad de dispositivos.
Lo que Microsoft ha adelantado en la CES de su nuevo sistema operativo es interesante: carga en 10 segundos, verificación de usuario a través de la repetición de un patrón gráfico de tres trazos (dibujo o elección de un ícono predeterminado), método de cuadros para cargar las aplicaciones (Metro) desde la nueva Windows Store.
Pero más allá de otras consideraciones formales que intentan acercar el diseño a los nuevos tiempos, Microsoft ha incluido en su Windows 8 una herramienta de control llamada Charms. Permite ver las opciones de uso con sólo arrastrar el dedo o el ratón desde el borde derecho de la pantalla, hacia la izquierda.
Estas novedades, juntos con otras que tienen que ver con la gestión cronológica y con otras funciones, estarán al alcance del público en unos meses más. Sólo entonces estaremos en condiciones de emitir un juicio acerca del nuevo sistema operativo de Microsoft.
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